Desentierran restos de perros sin pelo de 1.200 años de antigüedad en Perú

2026-10-19 21:31:16 - MUNDO

Arqueólogos han desenterrado momias de perros sin pelo en un antiguo complejo funerario en Perú, un descubrimiento que ofrece la primera evidencia de que tales cánidos vagaban por partes de Sudamérica hace más de 1.200 años.

Los restos momificados de perros, con rasgos esqueléticos inusuales, también ofrecen pistas sobre lo que comían los animales y cómo eran tratados por las personas que los rodeaban, según un nuevo estudio publicado en la revista Journal of Anthropological Archaeology.

Los perros sin pelo peruanos son una raza autóctona única que se cree que tenía cuerpos delgados, orejas puntiagudas y una marcada ausencia de pelaje.

Hasta ahora, su presencia se conocía a través de dibujos en cerámica creados por antiguas sociedades a lo largo de la costa andina.

Una variante de esta antigua raza es reconocida por el American Kennel Club como Orquídea Inca Peruana.

Ahora, los arqueólogos han descubierto la primera evidencia física de perros sin pelo peruanos en Castillo de Huarmey, una región extremadamente seca de la costa peruana, a unos 306 km al norte de Lima.

Perro momificado hallado en Castillo de Huarmey, Perú (Miłosz Giersz)

En 2022, los investigadores encontraron en el yacimiento tumbas de artesanos de élite acompañadas de herramientas de oro, plata y bronce.

Ahora, los restos del perro ofrecen una perspectiva diferente de la vida cotidiana en el lugar, especialmente sobre las relaciones entre las personas y los animales.

"El objetivo de nuestro estudio no era solo presentar datos sobre los enterramientos de perros en Castillo de Huarmey, sino también destacar que la gente del pasado tenía relaciones contradictorias con los animales, al igual que hoy en día: lo que para un grupo de personas era una mascota, podía ser considerado una plaga por sus vecinos más cercanos", dijo la arqueóloga Weronika Tomczyk.

Debido a las condiciones excepcionalmente áridas de la región, materiales que normalmente se deteriorarían con el tiempo, como el cabello, los huesos, la ropa, el cuero y los pigmentos, se han conservado en buen estado.

También se han encontrado aquí numerosos restos de camélidos sudamericanos, probablemente llamas y alpacas domesticadas.

Uno de los objetos hallados en la nueva excavación fue una inusual vasija de cerámica que representa a un perro pelón peruano sentado, con rasgos humanos, sosteniendo un objeto que se asemeja a un instrumento musical.

También destacaron tres conjuntos de restos de perros.

Uno de ellos era un cráneo momificado de forma natural que aún conservaba la piel visible sin pelo y las orejas adheridas. El cráneo del perro parecía estar teñido con cinabrio, un pigmento rojo brillante que se usaba comúnmente en las antiguas tradiciones funerarias peruanas.

También se encontró, enterrado en una fosa poco profunda, un segundo cráneo de perro, de mayor tamaño, junto con un esqueleto casi completo de un perro macho, momificado de forma natural.

A los tres restos de perro encontrados en el lugar del entierro les faltaban los primeros premolares.

Un cráneo de perro momificado de forma natural y pintado con cinabrio, procedente de Castillo de Huarmey, en Perú (Weronika Tomczyk)

Los investigadores descubrieron que la reducción en el número de dientes de los perros estaba relacionada con el mismo rasgo genético responsable de su falta de pelo.

"Lo que observé es que a algunos esqueletos de perros les faltaban dientes, y no porque los hubieran perdido durante su vida; algunos dientes, especialmente los primeros premolares y a veces los últimos molares, simplemente nunca habían erupcionado", dijo Tomczyk.

"Y entonces descubrí en la literatura científica que el mismo gen responsable de la ausencia de pelo en los perros también es responsable de una menor cantidad de dientes, lo que indica que se trataba de perros peruanos sin pelo", explicó.

Este hallazgo aportó pruebas de que los restos pertenecían a perros sin pelo peruanos y no a otras poblaciones caninas antiguas.

En total, las excavaciones sacaron a la luz 341 ejemplares de huesos de perro que representan al menos a 19 perros diferentes, además del perro macho momificado completo.

Algunos animales parecen haber sido enterrados deliberadamente, lo que podría reflejar un papel especial en la sociedad huari, mientras que otros fueron encontrados entre materiales desechados.

Un cráneo de cachorro procedente de Castillo de Huarmey, en Perú (Weronika Tomczyk)

Análisis posteriores revelaron que el perro macho momificado completo tenía al menos 1.200 años de antigüedad, lo que lo convierte en el espécimen más antiguo recuperado hasta la fecha en Castillo de Huarmey.

El análisis también reveló similitudes entre la dieta de los perros y la de las personas que vivían en el área. Por ejemplo, la mayoría de los perros habían consumido al menos algo de maíz, que era una importante fuente de alimento en los Andes prehispánicos. Además, la dieta de los cachorros parecía similar a la de los niños humanos, pero a medida que crecían, sus fuentes de alimento se volvían más variadas.

"No sabemos si a los perros se les dio maíz intencionadamente o si, tal vez, simplemente estaban comiendo sobras o basura", aclaró Tomczyk.

Los resultados sugieren que los perros sin pelo ocupaban un lugar especial dentro de la comunidad.

"Si bien nunca sabremos si alguno de los tres perros era una mascota, o cómo los trataban las personas, es evidente que recibieron un trato diferente al de otros perros", dijo Tomczyk.

Traducción de Sara Pignatiello